La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad revela fluctuaciones en la victimización y el costo del delito, evidenciando retos persistentes en el país.
Durante quince años, las mediciones sobre la inseguridad en México han mostrado patrones que reflejan cambios en la criminalidad y en la percepción ciudadana. La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad (ENVIPE) revela que, después de un período de aumento sostenido entre 2012 y 2017, la victimización sufrió una disminución significativa durante la pandemia, alcanzando niveles históricamente bajos entre 2019 y 2022. Sin embargo, en 2023 y 2024, la tendencia a la alza vuelve a consolidarse, señalando un aumento en delitos comunes como robos, extorsiones y fraudes. Este repunte ocurre en un contexto donde la percepción de inseguridad entre la población general y, especialmente, en las mujeres, continúa en ascenso; hoy, más de tres cuartas partes de los mexicanos sienten que su estado es inseguro.
El impacto de esta realidad también se reflejapor en los costos económicos derivados del delito, que alcanzaron su pico máximo en 2017 con más de 300 mil millones de pesos. Aunque durante la pandemia estos gastos decrecieron, en 2024 vuelven a niveles cercanos a los de la crisis, demostrando que la inseguridad continúa siendo un lastre para la economía familiar y nacional. La percepción de inseguridad influye sobre los patrones de convivencia y el uso del espacio público, evidenciando que aún falta mucho por hacer para generar confianza en las estrategias de seguridad del Estado.
Estos datos subrayan la necesidad de fortalecer las políticas públicas y las acciones contra la criminalidad de todos los niveles, y de generar un ambiente donde la ciudadanía pueda sentirse segura en sus ciudades.
