La integración de inteligencia artificial y el desarrollo de biosimilares prometen transformar el acceso y la eficiencia en el sistema de salud del país.
El sector salud en México enfrenta un período de transformación, marcado por avances tecnológicos y cambios en la regulación que buscan optimizar la oferta de medicamentos y servicios. Uno de los principales desafíos es la demora en la implementación de regulaciones clave, como el reglamento de la nueva Ley de Adquisiciones, que limita la planificación y la estabilidad en las compras públicas de insumos médicos. La incertidumbre en los procesos regulatorios genera riesgos de ineficiencia y afectaciones en el abastecimiento de productos esenciales para hospitales y clínicas públicas.
El impulso por incorporar tecnologías digitales será fundamental para acelerar trámites y mejorar la gestión del sector. La inteligencia artificial, por ejemplo, puede reducir de meses a minutos los tiempos de revisión en organismos regulatorios, lo que facilitaría la aprobación de nuevos medicamentos y dispositivos. Paralelamente, la entrada en el mercado de biosimilares, activada por el vencimiento de patentes biotecnológicas, generará opciones más accesibles y económicas para tratamientos avanzados en enfermedades crónicas y raras, ampliando el acceso a terapias de alta complejidad y reduciendo costos para el sistema público de salud.
Estos cambios representan una oportunidad para potenciar un ecosistema sanitario más eficiente, transparente y sostenible. Sin embargo, para aprovechar su máximo potencial, es imprescindible que las autoridades establezcan un marco regulatorio claro y competente, que genere confianza y certidumbre en la industria y en los pacientes.
