San Pedro, Buenos Aires. – El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) San Pedro ha logrado un hito significativo con el lanzamiento de sus primeras variedades de durazno: Tehuelche INTA, Chamamé INTA y Rosalinda INTA. Después de más de una década de trabajo, estas variedades están ahora disponibles para los consumidores.
El proceso de desarrollo de estas variedades ha implicado ensayos técnicos y colaboración con productores locales. Los nuevos cultivares, que provienen de parcelas experimentales, han sido diseñados para adaptarse a las condiciones de la región, destacándose por su color, tamaño y épocas de cosecha específicas.
Gerardo Sánchez, investigador del INTA San Pedro, explica que crear una nueva variedad en fruticultura puede llevar hasta 15 años. Con los avances en biotecnología, algunos aspectos del comportamiento de la fruta pueden anticiparse, pero el camino hacia el mercado implica muchos años más, incluyendo la adopción por parte de los productores.
La inserción comercial de estas variedades empezó en 2021 gracias a un acuerdo con la Cámara de Productores del área. Se invitó a los productores a utilizar estas nuevas selecciones en condiciones reales, permitiendo que cinco empresas evaluaran su rendimiento en el campo. La mayoría de los duraznos cultivados en el noreste bonaerense hoy corresponden a variedades desarrolladas o evaluadas por el INTA San Pedro.
Un productor local ha decidido llevar al mercado las variedades Tehuelche, Chamamé y Rosalinda. Aunque su producción no es de gran escala, prioriza aspectos como el color y el tamaño de la fruta para destacar en el mercado. Para llegar a la primera cosecha, el proceso es largo, pero hoy los consumidores descubren duraznos con identidad local y adaptados a las demandas actuales.

