México registra máximos históricos en recaudación y mantiene una deuda pública estable, reforzando su economía frente a desafíos globales.
En un contexto de estabilidad macroeconómica, México alcanzó un crecimiento real del 9.2% en los ingresos del sector público al cierre de septiembre, el nivel más alto desde 2016. Este incremento fue impulsado por una mayor recaudación tributaria, sobresaliendo la contribución del Impuesto Sobre la Renta, que creció un 6.1%, y del Impuesto al Valor Agregado, con un aumento del 6.5%. Además, las importaciones contribuyeron con un crecimiento del 23.6%, resultado de nuevas regulaciones en el comercio digital. Los ingresos no tributarios también experimentaron un alza del 16.2%.
Paralelamente, el gasto social y en educación mostró progresos importantes, con incrementos del 6.1% y 4.9% en estos rubros, respectivamente, mientras la inversión física alcanzó los 569 mil millones de pesos, un 8.1% superior en comparación con años anteriores. La administración pública continúa priorizando programas de bienestar y fortaleciendo las finanzas públicas, manteniendo la deuda neta en 49.9% del PIB, por debajo del 51.3% de diciembre pasado.
Esta política fiscal responsable ha permitido que México mantenga su calificación crediticia en los niveles de inversión, con agencias internacionales reafirmando la confianza en su economía. Además, el mercado laboral se fortaleció con la creación de más de 365 mil empleos formales en el trimestre, y el peso mostró una apreciación del 2.4% ante el dólar, con una inflación que se ubicó en un 3.6% anual, la más baja del año. La gestión macroeconómica del país sigue siendo un referente de estabilidad en la región, atrayendo inversión extranjera histórica y reforzando la confianza en su recuperación económica.
