El cambio simplifica el acceso a créditos hipotecarios para trabajadores con bajos ingresos, ampliando oportunidades y flexibilizando requisitos. El Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores ha implementado una reestructuración en su sistema de otorgamiento de créditos hipotecarios, abandonando el tradicional esquema que requería acumular 1,080 puntos para acceder a un préstamo. En su lugar, se ha introducido el modelo denominado T100, que reduce el umbral a solo 100 puntos, facilitando así la precalificación para un mayor número de trabajadores. Este nuevo modelo se basa en una evaluación más sencilla, considerando aspectos básicos como la existencia de empleo formal, ingresos entre uno y dos salarios mínimos, y antigüedad laboral mínima de seis meses en algunos casos. La medida busca eliminar barreras que antes excluían a personas con ingresos bajos, trayectorias laborales discontinuas o en condiciones de informalidad, permitiendo que más trabajadores tengan la oportunidad de acceder a una vivienda propia sin depender de requerimientos complejos o puntajes elevados. Este ajuste responde a una estrategia del Infonavit para ampliar el acceso a financiamiento, especialmente en un escenario económico donde la adquisición de vivienda se ha vuelto una prioridad para mejorar las condiciones de vida. Además, con la eliminación del requisito de aportaciones pendientes del patrón, se pretende reducir obstáculos administrativos y acelerar los procesos de trámite. No obstante, algunos trabajadores que estaban cerca de alcanzar el puntaje anterior o que tenían calificaciones elevadas vieron afectados sus beneficios con la reducción de puntos, y en algunos casos, la espera para solicitar un crédito se ha incrementado. La medida, en definitiva, busca equilibrar la inclusión social con la eficiencia en la entrega de créditos. La transformación del esquema de puntos responde a una visión de mayor inclusión en el sector de la vivienda, haciendo que procesos
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