Una parada militar única se realizó en Las Parcelas de Mara, Venezuela, el 23 de septiembre de 2005. Esta ceremonia no conmemoró un evento histórico, sino que honró al padre Alejandro Rafael Paz González, quien ejerció como párroco durante más de tres décadas y dejó una huella profunda en la comunidad.
Nacido en la isla de Toas en 1932, Alejandro fue ordenado sacerdote en 1958 y su primer destino fue La Ensenada. En esa época, forjó una amistad con el sacerdote español Fernando Campo del Pozo, quien recuerda a Alejandro como un ávido lector de clásicos literarios, disfrutando de largas charlas sobre libros mientras pescaban.
Su vida pastoral lo llevó a diferentes comunidades en el estado Zulia, donde se convirtió en un referente no solo espiritual, sino también intelectual. La llegada de un camioncito cargado de libros, cuando él se trasladó a casa de su familia, marcó el inicio de un vínculo especial con la lectura, revelando su devoción hacia la literatura mediante un extenso acopio de obras que abarcaban desde clásicos hasta novelistas latinoamericanos.
El desorden de su habitación, con libros apilados en el suelo y cubiertos por una lona verde, no le restaba valor a la biblioteca viviente que era. Fue en ese contexto informal donde un joven curioso descubrió su amor por la lectura, comenzando por obras como "Madame Bovary", de Gustave Flaubert, bajo la atenta guía del sacerdote, quien siempre estaba dispuesto a compartir su pasión literaria.
La influencia del padre Alejandro se extendió de manera significativa entre sus jóvenes feligreses, dejando una impronta que se atesora en la memoria colectiva del pueblo. Su legado literario continúa motivando la búsqueda del conocimiento a través de los libros, un tesoro que perdura en la comunidad.
Con información de lavanguardia.com

