La tasa de inflación mostró un descenso frente a meses anteriores y se mantiene por debajo del pronóstico de analistas, reflejando estabilidad en precios.
La economía mexicana mostró signos de estabilización en octubre, al registrarse una inflación del 3.63% anual en la primera mitad del mes. Este dato, correspondiente a la primera quincena, refleja una desaceleración de 0.13 puntos porcentuales respecto al cierre de agosto, cuando la inflación alcanzó 3.76%. La reducción en el ritmo de incremento de precios favorece a consumidores y empresas en un contexto de menor presión inflacionaria.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) indica que, durante la quincena, los precios de bienes y servicios subyacentes aumentaron 0.18% en ese período y 4.24% en comparación con el año pasado, considerando componentes como alimentos, vivienda, educación y otros servicios de menor volatilidad. Por otra parte, los precios no subyacentes, que comprenden energía, agropecuarios y productos más volátiles, mostraron un incremento del 0.64% en la quincena y un aumento anual de 1.58%. La tendencia sugiere una moderación en los alzas de precios, consolidando un entorno de mayor control inflacionario en el país.
Expertos del mercado habían anticipado una inflación del 3.7%, según un sondeo de analistas, por lo que el dato oficial resultó ligeramente menor a lo proyectado, lo que podría favorecer las expectativas de política monetaria en México. La tendencia a la baja en la inflación también refleja un impacto positivo en el consumo y la estabilidad económica, a medida que se mantiene por debajo del límite del 4% establecido como objetivo por el Banco de México.
El contexto internacional y nacional continúa influyendo en la trayectoria inflacionaria, con precios de energéticos y alimentos que permanecen bajo vigilancia. La política monetaria adoptada por las autoridades seguirá siendo clave para mantener esta tendencia, reivindicando un escenario de mayor confianza para inversionistas y consumidores.
