La baja en la inflación en la primera quincena de octubre permite a Banxico considerar nuevos ajustes en las tasas de interés, tras varios meses de estabilidad.
La inflación en México registró un comportamiento alentador en la primera mitad de octubre, con una variación mensual de 0.28% y un descenso en la tasa anual a 3.63%. Estos resultados representan una menor variación respecto a periodos previos y superan las expectativas del mercado, impulsados principalmente por una reducción en los precios agropecuarios y en las mercancías en general.
El índice de inflación subyacente, clave para las decisiones del Banco de México, se mantuvo en 4.24% anual, ligeramente por debajo del mes anterior. Aunque aún no se ubica por debajo del rango meta del banco central, su estabilidad dentro del rango de 4.2 a 4.3% desde mayo indica una tendencia a la moderación en la escalada de precios, favorecida por una desaceleración en los precios de alimentos y servicios básicos.
Por otro lado, el componente no subyacente, que incluye energía y productos agropecuarios, se redujo a 1.58%, reflejando una baja en los precios del huevo, pollo y jitomate, aunque el fin de subsidios en tarifas eléctricas provocó un aumento en el costo de la electricidad. La posible continuación en la desaceleración de la inflación ha llevado a expertos a especular sobre una reducción adicional en las tasas de interés en las próximas semanas, a pesar de que la inflación subyacente aún requiere atención para cumplir con la meta del banco central.
Este escenario genera un entorno propicio para que Banxico considere un recorte de 25 puntos base en su tasa de interés, decisión que sería relevante dado el contexto de desaceleración económica y la necesidad de apoyar el crecimiento sin sacrificar la estabilidad de precios. Sin embargo, las autoridades monetarias advierten la importancia de actuar con cautela, ya que la inflación subyacente continúa por encima del 4%.
En un contexto global, las decisiones de Banxico también estarán influenciadas por las políticas de la Reserva Federal de Estados Unidos, que aún analiza su propia estrategia monetaria frente a una economía mundial en recuperación y desafíos inflacionarios persistentes.
