La persistente inflación subyacente podría influir en las decisiones del Banco de México sobre las tasas de interés en un contexto de incremento de precios en energía y alimentos.
La economía mexicana experimentó una desaceleración en la inflación general durante el último período, situándose en 3.63%. Sin embargo, la inflación subyacente, que refleja las tendencias a largo plazo de los precios, permaneció en un nivel elevado de 4.24%, demostrando resistencia al descenso. Este comportamiento presenta un escenario complejo para las autoridades monetarias, en particular para la Junta de Gobierno del Banco de México, que deberá analizar si continúa con el ciclo de recortes en las tasas de interés o si opta por mantener una postura precautoria.
En la reunión de septiembre, hubo una discusión entre los miembros sobre la dirección de la política monetaria, con un subgobernador preferente por el mantenimiento de las tasas, en contraste con el resto que votó por una disminución de 25 puntos base. La cautela se justifica por los riesgos inflacionarios que persisten, entre ellos, la posible elevación de precios derivada del aumento en impuestos a determinados productos y la introducción de aranceles, principalmente en importaciones provenientes de China.
Durante la primera quincena de octubre, se observaron incrementos de precios en diversos sectores, destacando los costos en energía eléctrica —tras el fin de subsidios en varias ciudades—, pasajes aéreos, vivienda propia y servicios turísticos. También hubo alzas en productos básicos como la carne de res, cebolla y transporte en taxi, así como en restaurantes y servicios profesionales. No obstante, algunos artículos de consumo permanecieron en descenso, como huevo, pollo y jitomate, entre otros, reflejando cierta volatilidad en los precios de alimentos y productos de consumo diario.
En el contexto internacional, factores como las políticas fiscales y comerciales de diferentes países, así como la inflación global, añaden presión sobre la economía mexicana. La capacidad del Banco de México para equilibrar la lucha contra la inflación sin afectar el crecimiento será clave en los próximos meses, en un entorno donde los costos de vida continúan siendo un tema prioritario para la estabilidad económica del país.
