El repunte de los precios y las presiones en el componente subyacente mantienen en vigilancia las decisiones de política monetaria del banco central mexicano.
En el mes de agosto, la inflación en México mostró un ligero incremento, situándose en 3.57% en comparación con 3.51% registrado en julio. Aunque la variación mensual fue de apenas 0.06%, el incremento refleja persistentes presiones en la inflación subyacente y en los precios de productos agropecuarios. Los datos, publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), también señalaron una reducción en la inflación mensual del sector no subyacente de 0.47%, impulsada por una disminución significativa en energéticos y tarifas autorizadas, que registraron un descenso de 0.02%.
Sin embargo, las comparaciones anuales evidencian señales de cautela. Los precios agrícolas y pecuarios aumentaron 1.21% respecto al mismo mes del año anterior, marcando una aceleración respecto a la inflación de 0.17% en 2024. La inflación de mercancías se mantuvo en 4.05%, alcanzando su nivel más alto desde febrero del mismo año, mientras que los servicios presentaron una desaceleración, situándose en 4.40%.
Estos datos muestran que la inflación subyacente continúa por encima del rango objetivo establecido por Banxico, lo que mantiene en alerta a las autoridades monetarias. El banco central tiene programada su próxima reunión a finales de este mes, donde se espera que considere nuevos ajustes en la política de tasas de interés ante la persistencia de presiones inflacionarias. El mercado financiero anticipa un posible recorte adicional de 25 puntos base, en línea con una tendencia de mantener la estabilidad monetaria durante lo que resta del año.
En el contexto global, una inflación controlada es clave para garantizar la estabilidad económica y evitar efectos adversos en el consumo y la inversión, lo que hace crucial el monitoreo constante de las cifras y las decisiones del Banxico.
