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La inflación de noviembre se ve afectada por el Buen Fin pero mantiene su tendencia al alza

La inflación de noviembre refleja efectos temporales por el Buen Fin, pero indicadores subyacentes siguen mostrando resistencia, impulsados por el mercado laboral y costos en servicios.

Por Redacción1 min de lectura
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Los descuentos del evento comercial distorsionan las cifras, mientras la inflación subyacente sigue siendo resistente, influida por el mercado laboral y costos en el sector servicios.

La inflación en México durante la segunda quincena de noviembre mostró un incremento mayor al esperado, un fenómeno que se atribuye principalmente a los efectos temporales del Buen Fin, el evento de promociones que suele reflejarse en los precios. Sin embargo, expertos advierten que estas variaciones no representan un cambio en la tendencia general de los precios, pues la comparación interanual se ve distorsionada por un cambio en las fechas de las ofertas respecto al año previo.

Este aumento puntual no oculta la persistencia de una inflación subyacente que continúa siendo elevada, especialmente en el sector de servicios. La recuperación del mercado laboral formal, junto con los incrementos en el salario mínimo en años recientes, ha elevado los costos laborales, afectando directamente los precios en servicios que dependen en gran medida de mano de obra.

Otra tendencia importante es la reanimación en la inflación de bienes, impulsada por posibles aumentos en impuestos especiales y aranceles a importaciones, en particular a productos provenientes de China. Estas presiones al alza refuerzan las expectativas de una inflación más persistente, dificultando los patrones tradicionales de desaceleración en los próximos años.

Es relevante destacar que cerca del 20% de los trabajadores formales percibe el salario mínimo, en comparación con menos del 5% hace una década, lo que ha contribuido a un incremento en los costos laborales. La proyección para 2026 sugiere que la inflación subyacente podría mantenerse en niveles de alrededor del 4.4%, superando las estimaciones de la mayoría de los analistas, en medio de riesgos económicos que apuntan a una inflación más resistente de lo esperado.

Este escenario indica que las políticas para controlar la inflación deberán considerar no solo los efectos temporales, sino también las presiones estructurales que afectan los precios en diversos sectores económicos, especialmente los servicios y bienes importados.

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