El pan de muerto, símbolo cultural del Día de Muertos en México, moviliza una economía significativa y genera miles de empleos en todo el país. El pan de muerto representa una de las tradiciones más arraigadas en la celebración del Día de Muertos en México, donde su producción y consumo movilizan casi 13 mil millones de pesos anuales. La festividad, que se realiza los días 1 y 2 de noviembre, no solo refleja una profunda expresión cultural, sino que también impulsa una cadena de valor que involucra desde productores de trigo y transportistas hasta panaderos y comerciantes. Actualmente, en México operan más de 54 mil panaderías, en su mayoría micro y pequeñas, que emplean a más de medio millón de personas y producen 36 kilos de pan per cápita al año. La industria busca preservar la tradición, revitalizando las recetas tradicionales y promoviendo su arraigo en la cultura popular, al tiempo que asegura que los precios del pan no experimentan incrementos mayores. La celebración del Día de Muertos, además de ser un acto cultural, representa una oportunidad económica que fortalece la economía local y contribuye a mantener viva una tradición emblemática del país.
