La caída en minería y obra civil explica la disminución de la actividad industrial en el país, afectando la economía en medio de un contexto de desaceleración.
La actividad industrial en México experimentó su quinto descenso consecutivo en julio, alcanzando su nivel más bajo del año. De acuerdo con el Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en ese mes la producción cayó un 1.2% respecto a junio y un 2.8% en comparación con el mismo período del año anterior. Este panorama refleja una desaceleración generalizada en diversos sectores que componen la economía productiva del país.
El sector de la minería fue el principal responsable de la caída anual, con una reducción del 5.9%. Dentro de esta categoría, las actividades relacionadas con perforaciones y preparación de terrenos experimentaron una disminución del 30.3%, mientras que la extracción de petróleo y gas bajó un 5.6%. Por otro lado, la construcción también mostró síntomas de debilidad, con una reducción del 3.5% en su actividad anual. La caída más significativa ocurrió en la obra civil, sector que involucra grandes obras públicas como carreteras y presas, que se desplomó un 21.8%. La edificación residencial y comercial, en cambio, presentó un ligero incremento del 1.1%, pero no fue suficiente para contrarrestar la tendencia negativa general.
Las industrias manufactureras, que abarcan desde la producción de prendas de vestir hasta equipos de transporte, registraron un descenso del 1.9%. Se destacaron caídas del 9.9% en prendas de vestir, del 7% en maquinaria para transporte y del 5% en productos de la madera. Sin embargo, algunos segmentos específicos lograron mantener una tendencia positiva, como la fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón, que creció un 5.7%, y las industrias metálicas básicas, con un avance del 2.4%.
Este comportamiento refleja una coyuntura desafiante en la economía mexicana, en la que los sectores vinculados a la extracción y obra pública enfrentan dificultades severas. La contracción en estos rubros impacta directamente en la generación de empleos y en la inversión en infraestructura, factores clave para el crecimiento sostenido del país. La tendencia sugiere que el sector industrial continuará enfrentando retos en los próximos meses, a medida que las condiciones económicas nacionales e internacionales se mantienen variables.
