La pérdida de empleos y la baja inversión amenazan las metas del plan industrial del gobierno mexicano para 2030.
La actividad industrial en México enfrenta un difícil panorama en 2025, con indicadores que muestran una tendencia de retroceso en la generación de empleo formal. A pesar de la meta oficial de crear 1.5 millones de empleos en este sector para el año 2030, cifras recientes revelan que en lo que va de 2025 se han perdido cerca de 250 mil puestos en la manufactura, uno de los pilares de la economía nacional. La industria manufacturera, que representa más de la mitad del total industrial y una quinta parte del Producto Interno Bruto, registra una reducción constante debido en gran parte a las tensiones comerciales, especialmente por los aranceles impuestos en Estados Unidos, que afectan la producción y las inversiones tanto nacionales como extranjeras.
Este deterioro en el sector industrial se suma a la disminución en la inversión extranjera directa y a una contracción del Producto Interno Bruto trimestral. La debilidad se refleja en datos oficiales que indican una caída en el número de patrones ante el Instituto Mexicano del Seguro Social y en los indicadores económicos del Inegi, donde todos los sectores industriales muestran bajones consecutivos. La incertidumbre política y económica, alimentada por tensiones comerciales internacionales, agravan la situación, generando un círculo vicioso que dificulta la recuperación del empleo y la productividad en un momento en que el país necesita potenciar su crecimiento para sostener su desarrollo a largo plazo.
Este escenario de contracción industrial obliga a replantear las estrategias del plan de impulso al empleo y a buscar nuevas vías de diversificación e inversión interna para evitar que la tendencia negativa se intensifique y poner en riesgo las metas nacionales a medio plazo.
