El gobierno mexicano proyecta recaudar más de 75 mil millones de pesos por el impuesto a bebidas azucaradas, mientras busca disminuir su consumo por motivos de salud pública.
México enfrenta un cambio en la política fiscal respecto a las bebidas azucaradas, con proyecciones de una recaudación superior a los 75 mil millones de pesos para 2026. La propuesta contempla incrementar notablemente la cuota del Impuesto Especial a Productos y Servicios (IEPS), duplicándola en el caso de las bebidas con azúcar, de aproximadamente 1.64 a 3.08 pesos por litro, con el objetivo de incentivar la reducción en su consumo. Además, se eliminará la diferenciación fiscal entre bebidas con y sin azúcar, incluyendo las versiones light y zero.
Este ajuste en la política tributaria forma parte de un acuerdo entre el sector salud y la industria refresquera, que además contempla reducir en un 30% el contenido de azúcar en los productos para el próximo año, así como restringir la publicidad dirigida a menores. La estrategia no solo apunta a generar fondos para el sistema de salud, sino también a disminuir los riesgos asociados a enfermedades como la obesidad y la diabetes, que han aumentado en la población infantil y adulta en el país.
Desde 2014, el impuesto ha tenido una doble finalidad: incrementar ingresos para el sector salud y desalentar el consumo de bebidas con altos niveles de azúcar. La propuesta de reforma destaca que el incremento busca principalmente promover un cambio en los hábitos y reducir el sobrepeso en la población, que en México afecta particularmente a niños y jóvenes. La medida será vigilada con atención, ya que la eficacia dependerá del cumplimiento del compromiso de la industria y del comportamiento de los consumidores, en un contexto donde la lucha contra las enfermedades crónicas cobra cada vez mayor relevancia.
