Aunque se han aprobado leyes y patentes, los desafíos tecnológicos y económicos mantienen en duda la viabilidad del litio nacional. El gobierno mexicano ha declarado que la exploración y explotación del litio se reserva para el interés del pueblo, pero aún enfrenta obstáculos que frenan su aprovechamiento efectivo. A principios de 2023, se firmó un decreto para crear la Zona de Reserva Minera de Litio Li-MX, en un contexto donde la presencia del mineral en arcillas, el principal yacimiento identificado, presenta complejidades tecnológicas y bajos contenidos y volúmenes explotables. La extracción de litio en arcillas es más complicada que en salmueras o rocas, y por ello, ningún país del mundo realiza producción comercial desde estos depósitos. Además, las concesiones existentes en territorio mexicano todavía enfrentan demandas internacionales por cancelaciones y conflictos legales, lo que añade más incertidumbre al proceso. Por otra parte, innovaciones tecnológicas mexicanas, como un proceso de bajo consumo de agua y energía desarrollado en el CIMAV, prometen potencialidad, pero aún están en etapas piloto y requieren mayor inversión para alcanzar la escala industrial. La demanda global de litio sigue creciendo, pero los precios y ofertas actuales muestran que el mercado aún no favorece una explotación rentable en México, poniendo en duda la viabilidad económica del proyecto en el corto plazo.
