Propuestas buscan atraer inversión, mejorar servicios y diversificar la oferta turística mediante beneficios económicos y estímulos en el sector.
El sector turístico mexicano enfrenta la necesidad de fortalecer su competitividad a través de una legislación que promueva la inversión y el desarrollo económico. Actualmente, México carece de una ley específica que ofrezca beneficios fiscales o estímulos para empresarios del turismo, lo que limita las oportunidades de remodelación de infraestructura, renovación de flotillas y expansión de servicios.
En comparación, países como Panamá ya cuentan con leyes que apoyan directamente a empresas turísticas con exenciones y deducibles fiscales, facilitando su crecimiento. Una propuesta central en el escenario nacional contempla condonar el Impuesto Sobre la Renta a quienes financien la construcción de nuevos hoteles, parques temáticos o empresas de transporte, además de promover beneficios para el consumo en restaurantes y legislar a favor del turismo comunitario para diversificar la oferta y fomentar el desarrollo en comunidades locales.
A pesar de los desafíos estructurales, destinos como Quintana Roo continúan siendo altamente atractivos para los visitantes, gracias a su belleza natural, su cercanía con Estados Unidos y su liderazgo en el mercado. La modernización de procesos migratorios y aduaneros en el Aeropuerto Internacional de Cancún, así como la formalización del transporte turístico, han contribuido a mejorar la experiencia del turista. La incorporación de operadores de transporte irregular al sistema formal ayuda a fortalecer la confianza en los servicios y proyecta una imagen más sólida del destino.
Estas medidas, junto con una legislación que impulse incentivos, son fundamentales para que México pueda aprovechar al máximo su potencial turístico y mantenerse como uno de los principales destinos internacionales.
