El gobierno mantiene los estímulos fiscales en cero, lo que mantiene los precios de gasolina en niveles elevados en todo el país, salvo en zonas fronterizas.
Desde hace más de siete meses, el gobierno mexicano ha mantenido los impuestos a los combustibles en su nivel máximo estableciendo estímulos fiscales en cero, lo que ha provocado que los precios de la gasolina permanezcan elevados en el mercado nacional. Esta política se implementó a partir del 15 de abril, cuando la Secretaría de Hacienda y Crédito Público eliminó los estímulos fiscales que reducían parcialmente el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), permitiendo que las cuotas impositivas alcancen milímetros de máximo en cada litro de gasolina.
Durante la semana del 15 al 21 de noviembre, las gasolinas Magna pagaron un impuesto de aproximadamente 6.45 pesos por litro, mientras que las premium y el diésel tienen cuotas similares, sin estímulo alguno. A pesar de la política de estímulos, el precio final en las estaciones de servicio varía en función de otros factores como costos de producción y logística. Sin embargo, en zonas fronterizas con Estados Unidos y Guatemala, se aplican condiciones especiales para gestionar los cobros de IEPS y estímulos, buscando facilitar el comercio y el consumo en esas áreas.
La relación entre impuestos y precios en el mercado automotriz refleja una estrategia del gobierno para mantener control sobre los costos, aunque ha generado debates sobre su impacto en el bolsillo de los consumidores. En el contexto actual, los precios elevados se mantienen pese a las negociaciones con diversas empresas gasolineras para limitar el precio del litro de gasolina Magna en 24 pesos en varias regiones del país.
El estímulo fiscal en combustibles actúa como un mecanismo para aliviar la carga tributaria en momentos de volatilidad en los precios del petróleo, pero en las últimas semanas, las cuotas impositivas no han sufrido cambios, reforzando la tendencia de precios altos en el mercado interno.
