Más de 6 millones de hondureños participan en unas elecciones marcadas por un contexto de inseguridad, pobreza y promesas de apoyo internacional, especialmente de Estados Unidos. Honduras afronta una jornada electoral decisiva con la participación de más de seis millones de ciudadanos en un clima de incertidumbre política y social. Desde diciembre de 2022, el país atraviesa un estado de excepción que ha limitado libertades y ha generado preocupación entre la población. Entre los principales candidatos se encuentran Rixi Moncada, representante del partido Libre, que actualmente gobierna y busca ampliar su liderazgo, y Nasry “Tito” Asfura, del Partido Nacional, considerado principal opositor. Además, Salvador Nasralla intenta llegar nuevamente a la Presidencia en su cuarta candidatura. El ganador asumirá el poder el 27 de enero de 2026, sucediendo a la presidenta Xiomara Castro. En un contexto donde la pobreza, la corrupción y la inseguridad prevalecen, las declaraciones del expresidente Donald Trump han marcado un fuerte respaldo a Asfura. El exmandatario estadounidense prometió apoyo estratégico y beneficios, incluida la posibilidad de un indulto para Juan Orlando Hernández, si este último gana la candidatura. Estos rumores y promesas aumentan la expectativa sobre la influencia extranjera en el proceso electoral hondureño y en el futuro político del país.
