A pesar de la reducción en la pobreza alimentaria, millones de familias aún sufren por falta de recursos para alimentarse adecuadamente Cerca de un tercio de los hogares en México enfrentaron dificultades para acceder a alimentos suficientes, seguros y nutritivos en 2024, según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024. La proporción de hogares con problemas de alimentación disminuyó del 52% en 2020, durante la pandemia de COVID-19, al 33% en el año actual. A pesar de la mejoría, aún hay aproximadamente 3.1 millones de hogares que se quedaron sin comida al menos una vez en el año pasado. Además, otros 11.3 millones manifestaron preocupación por la falta de recursos para alimentarse en el futuro. La inseguridad alimentaria afecta tanto la salud física como mental de los afectados, incrementando riesgos de anemia, diabetes, hipertensión y cáncer, además de causar angustia, ansiedad y depresión. En el ámbito infantil, cerca de 7.6 millones de niñas, niños y adolescentes enfrentaron problemas para satisfacer sus necesidades alimentarias. En casi 1.9 millones de hogares, se redujo la cantidad de comida para menores de 18 años. Además, 828,000 hogares reportaron hambre no satisfecha y 588,000 niños y adolescentes comieron solo una vez al día o no consumieron alimento en 24 horas. La cifra de menores sin comer en un día ha bajado un 36% respecto a 2018, cuando 919,000 niños enfrentaron esa situación. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) advierte que la reducción de la pobreza alimentaria infantil progresa lentamente a nivel global, y que la desnutrición en la primera infancia puede causar daños irreversibles en la salud, el crecimiento y el desarrollo cognitivo, perpetuando ciclos de pobreza en las familias.
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