La expansión de los casos de hantavirus en América Latina pone de manifiesto la interrelación entre enfermedades infecciosas y factores ambientales. Argentina ha reportado más de 100 casos confirmados durante la temporada 2025-2026, casi el doble que en el periodo anterior, mientras que Chile también ha visto un aumento en casos y mortalidad.
Investigaciones indican que inviernos menos severos en Patagonia y otras regiones de Argentina han favorecido la proliferación de roedores portadores del virus Andes, un tipo de hantavirus que puede causar enfermedades respiratorias. Además, factores como incendios forestales y cambios en el uso del suelo han intensificado la interacción humana con ecosistemas alterados, aumentando el riesgo de enfermedades zoonóticas.
En México, aunque hay indicios de circulación de hantavirus entre roedores, no se han confirmado casos humanos. Esta situación podría ser engañosa y plantea riesgos significativos para la salud pública. Los síntomas de la infección pueden confundirse fácilmente con otras enfermedades comunes, complicando el diagnóstico.
Este panorama revela fallas en los sistemas sanitarios, que aún operan bajo un enfoque reactivo y no anticipan nuevas amenazas. Aunque el virus Andes no presenta actualmente características que generen una pandemia a gran escala, la investigación y preparación son fundamentales. La transmisión del virus requiere contacto cercano y no hay evidencia de transmisión asintomática.
Para abordar esta situación, México debe mejorar su vigilancia epidemiológica, combinando monitorización ambiental y herramientas diagnósticas avanzadas para enfermedades zoonóticas. La inacción ante la posibilidad de nuevos brotes podría replicar errores del pasado en la salud pública.
Con información de heraldodemexico.com.mx

