Gustavo González ha hablado públicamente para reafirmar su inocencia en la polémica conocida como Operación Deluxe, donde se investiga la filtración de información confidencial sobre celebridades. Este caso, que ahora es oficialmente denominado como Operación Luna, se remonta a 2017 e involucra a varias entidades, incluidas La Fábrica de la Tele y Mediaset.
El paparazzi, quien se encuentra a la espera de juicio, ha declarado que solo se le imputa el delito de revelación de secretos, que, aunque significativo, considera que es común en el ámbito periodístico. Ha señalado que el tribunal decidirá si realmente existe un delito o si prima el derecho a la información. González asegura no estar acusado de espionaje ni de otros delitos graves, aunque se siente en una posición complicada debido a la cobertura mediática negativa.
El caso comenzó tras que la periodista Mila Ximénez mencionara en Sálvame haber accedido a información privada, lo que llevó a una investigación policial. González minimiza la gravedad de las acusaciones y critica que se considere a su programa el objetivo de un ataque coordinado, sugiriendo que otros también deberían ser investigados en su contexto.
El extertuliano se siente traicionado por sus excolegas y asegura que ha colaborado con la justicia en todo momento, a pesar de las críticas que ha recibido. Aunque lamenta la situación que atraviesa, particularmente por el impacto en su familia, se mantiene firme y sin rencores, confiando en que la verdad saldrá a la luz.
González concluye mencionando que ha enfrentado momentos de rabia y desánimo, pero está decidido a demostrar su inocencia y continuar con su vida laboral sin quebrantar la ley.
Con información de eldiario.es

