La situación de inseguridad en México y las respuestas del Estado contrastan con Guatemala.
Guatemala ha declarado un estado de sitio en respuesta a la creciente amenaza de pandillas. Este reconocimiento del problema contrasta con la situación en México, donde el gobierno evita llamar a la crisis por su nombre, mientras el país enfrenta más de 180 mil homicidios.
Mientras Guatemala admite su vulnerabilidad, México continúa con eufemismos, sosteniendo que “vamos bien”. La falta de reconocimiento del colapso de seguridad en México se ha vuelto parte del paisaje, donde la violencia es normalizada. Este silencio es una estrategia que evita asumir responsabilidades.
¿Debería México sentir envidia de Guatemala? No por el estado de sitio, sino por la capacidad de enfrentar la realidad.

