La estrategia oficial contempla reducir las apariciones públicas del candidato libertario ante el desgaste y las últimas controversias en campaña.
En la semana previa a unas elecciones decisivas para su futuro político, las autoridades gubernamentales evalúan extremar las medidas para limitar la exposición pública de Javier Milei, candidato de La Libertad Avanza. La intención central es evitar que sus intervenciones, que en recientes ocasiones lo mostraron a la defensiva y con actitudes agresivas ante periodistas, puedan afectar negativamente la percepción de su candidatura en un contexto de alta competencia electoral. La campaña oficial atraviesa un momento de incertidumbre por la imprevisibilidad del resultado en provincias clave, especialmente en Buenos Aires, donde la diferencia de votos entre los principales contendientes es mínima y la movilización del electorado aún está en duda. Además, se reconocen las dificultades internas en el armado de la estrategia, donde algunos actores del espacio libertario consideran que Milei está en un estado de agotamiento emocional, influenciado por viajes internacionales, reuniones con referentes extranjeros y una fuerte presión mediática. Paralelamente, el peronismo también ha puesto en marcha una estrategia de reserva, ocultando figuras prominentes ante los problemas en su comunicación y la abstención electoral en ciertos sectores. La campaña se enfrenta a un escenario complejo, en el que cada movimiento y mensaje será crucial para definir el desenlace electoral.
