La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, expresó su indignación tras ser impedida por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de ingresar al centro de detención Delaney Hall en Newark. La situación se tornó tensa, con enfrentamientos entre manifestantes que exigían condiciones dignas para los detenidos y agentes federales.
Sherrill confirmó a través de sus redes sociales que su intención al visitar el centro era evaluar las preocupantes denuncias sobre las condiciones de detención. Comentó que familiares de los detenidos le habían compartido testimonios “desgarradores”, lo que aumentó su preocupación por el bienestar de quienes se encuentran en el establecimiento.
La mandataria enfatizó la urgencia de supervisar las instalaciones y cuestionó directamente la negativa del ICE, sugiriendo que el gobierno federal trata de ocultar información sobre las condiciones en el centro. En su publicación, Sherrill refirió que los detenidos son personas que merecen ser tratadas con dignidad y respeto.
El conflicto aumentó tras el inicio de una huelga de hambre por parte de los detenidos, quienes se quejan de la calidad de la comida y la insuficiente atención médica. El centro, que alberga principalmente a migrantes del noreste de Estados Unidos, ha sido objeto de críticas por la falta de información y apoyo a los familiares, quienes se ven impotentes ante la situación de sus allegados.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional rechazó las acusaciones sobre las condiciones de Delaney Hall, señalando que las críticas son parte de una campaña política en su contra. En respuesta a las afirmaciones, la subsecretaria interina del DHS defendió la labor del ICE, asegurando que los detenidos reciben alimento adecuado y acceso a atención médica.
Con información de lanacion.com.ar

