La disponibilidad de recursos hídricos dependerá de las lluvias y de reducir pérdidas por fugas, en un contexto de atención a la gestión y conciencia ciudadana.
La continuidad del suministro de agua potable en la Ciudad de México y áreas cercanas está proyectada a cubrirse por aproximadamente dos años, siempre que se mantengan condiciones climáticas favorables y se implementen políticas eficientes de gestión. La reserva actual del sistema Cutzamala, que abastece a millones de habitantes, supera el 93% de su capacidad de almacenamiento, lo que representa una reserva significativa para afrontar períodos sin lluvias intensas. Sin embargo, uno de los principales retos sigue siendo la alta tasa de pérdidas de agua por fugas, que en la ciudad puede alcanzar hasta un 40%, impactando directamente en la disponibilidad y sustentabilidad del recurso.
Expertos en ingeniería hidráulica coinciden en que el volumen almacenado sería suficiente para un período cercano a los dos años si la gestión del recurso se realiza de manera óptima y con un uso responsable por parte de la ciudadanía. Además, la tecnología y los datos climáticos precisos se consideran fundamentales para prever temporadas de lluvias y fenómenos climáticos como El Niño y La Niña, que influyen en la recarga de las presas.
En caso de que el sistema llegue a su máxima capacidad, es decir, al 100% en 2025, la estructura está diseñada para canalizar el exceso de agua a través de vertederos controlados hacia ríos, sin riesgo de desbordamiento. La presa de Valle de Bravo, por ejemplo, ha registrado niveles superiores al 93%, lo que contribuye a la estabilidad del sistema. No obstante, las autoridades deben mantenerse alertas ante posibles riesgos en zonas aledañas, donde un aumento en los caudales podría afectar comunidades cercanas. Los expertos aseguran que la probabilidad de un desbordamiento es mínima, pero enfatizan la importancia de priorizar acciones que disminuyan las fugas y fomenten el reuso del agua para garantizar la sostenibilidad del recurso.
El reto principal del gobierno será mantener la eficiencia operativa y promover la responsabilidad ciudadana para extender la disponibilidad de agua en los próximos años, frente a las variaciones climáticas y el crecimiento urbano.
