Organizaciones del sector ganadero llaman a la Secretaría de Agricultura a controlar las importaciones de carne y ganado, ante el aumento de productos extranjeros en el mercado nacional.
La ganadería mexicana enfrenta una creciente presión de las importaciones de carne bovina, especialmente de Brasil, cuya participación en el mercado ha aumentado considerablemente en los últimos meses. La preocupación surge tras la suspensión temporal de exportaciones de becerros hacia Estados Unidos a raíz de una infestación de Gusano Barrenador en algunos sectores del sur del país, lo que ha reducido las cifras de exportación en más de 700 mil cabezas de ganado. Para compensar esta caída, el mercado local ha sido bombardeado con productos importados, generando competencia desleal y afectando a los productores nacionales.
El sector ha solicitado al gobierno implementar medidas que limiten la entrada de ganado en pie y carne de res procedente del extranjero, argumentando que estas compras deben ser complementarias y no desplazar la producción mexicana. Además, destacan que la actividad ganadera es fundamental para la economía, generación de empleo y seguridad alimentaria de muchas familias mexicanas.
Desde hace décadas, la industria ganadera en México ha jugado un papel estratégico en la producción de alimentos y en la sustentabilidad económica regional. La situación actual resalta la necesidad de fortalecer las políticas proteccionistas y promover el consumo de productos nacionales, garantizando así la estabilidad del sector ante las fluctuaciones del mercado internacional y problemas fitosanitarios que puedan afectar la producción local.
