El pesimismo en torno al futuro laboral en Estados Unidos ha alcanzado niveles récord. Recientemente, una encuesta reveló que la mayoría de los trabajadores temen un 22% de probabilidad de perder su empleo en los próximos cinco años. La causa principal de estas preocupaciones es el avance de la inteligencia artificial, ya que uno de cada cinco trabajadores considera que su puesto podría ser sustituido por esta tecnología.
Las preocupaciones no solo se limitan a los trabajadores. Los líderes de empresas de IA han expresado su inquietud. Dario Amodei, de Anthropic, advierte que la inteligencia artificial podría aumentar el desempleo entre un 10% y un 20%. A su vez, Bill Gates ha comentado que, en un mundo regido por la IA, muchas labores humanas ya no serán necesarias. Aunque Sam Altman, director de OpenAI, busca mitigar estos temores, reconoce que el avance de la tecnología indudablemente provocará cambios significativos en el mercado laboral.
Sin embargo, los economistas generalmente tienen un enfoque menos pesimista. Aseguran que la tecnología también crea nuevas oportunidades de trabajo. Históricamente, cuando un sector se ve afectado por la automatización, otros se enriquecen y generan más empleo al consumir bienes y servicios. Actualmente, el desempleo en la OCDE se mantiene en bajo, en torno al 5%, y Estados Unidos reporta tasas de empleo récord.
A pesar del optimismo, el desarrollo de la IA plantea un desafío sin precedentes. Las proyecciones indican que entre 2024 y 2034 se crearán 5.2 millones de nuevos empleos en Estados Unidos, sugiriendo que las perturbaciones en el empleo podrían ser más moderadas de lo anticipado. Sin embargo, si la IA llega a causar desempleo masivo, la historia podría dar un giro drástico, ya que nunca antes un avance tecnológico ha dejado a tantas personas sin trabajo durante un tiempo prolongado.
Las transformaciones tecnológicas suelen ser graduales. Ejemplos históricos, como la revolución agrícola y la industrial, demuestran que, a pesar de sus efectos disruptivos, el empleo no se desplomó de manera abrupta. La adaptación del mercado laboral a estas innovaciones es fundamental para comprender el destino de la fuerza laboral ante la llegada de la inteligencia artificial.
Con información de eldiariomontanes.es

