Mientras los empleados realizan protestas por una oferta salarial insuficiente, algunos funcionarios locales buscan subas significativas de sueldo en la obra social de los jubilados. En un contexto de tensión laboral en el institución de atención a adultos mayores, algunos funcionarios en Pilar están impulsando pedidos de aumentos salariales que contrastan con la oferta hecha por el Gobierno nacional. Mientras los gremios de empleados de Pami se preparan para una semana de protestas y medidas de fuerza para rechazar una propuesta de incremento menor al 1% mensual, dentro de la delegación local se registran acciones que buscan elevar de manera significativa los sueldos de ciertos dirigentes. Uno de los casos relevantes es el de Daniela Barrionuevo, quien ocupa un cargo de referencia en la delegación de Pilar. Presentó un trámite para obtener una recategorización que implicaría elevar su salario de 2,5 millones a 4 millones de pesos, una suba del 60% en su sueldo, bajo la justificación de mejorar la atención en la oficina. La gestión de Barrionuevo, quien también es una figura destacada dentro de la interna local del gremio, es vista como una representante de quienes impulsan agendas políticas específicas, lo que agrega tensión al escenario. Su petición generó sorprendente rechazo y un silencio por parte de Barrionuevo cuando fue consultada. La situación se enmarca en una polémica más amplia, donde múltiples jefes de Pami en el Conurbano han sido criticados por utilizar la obra social con fines políticos, y donde las autoridades del organismo nacional, encabezadas por Esteban Leguizamo, enfrentan reclamos por la oferta salarial insuficiente. La coyuntura evidencia las disputas internas y las dificultades de un sector que atraviesa un momento de crisis y descontento, con el personal de base que exige mejoras salariales y condiciones laborales dignas. La movilización prevista para la próxima semana busca presionar al Gobierno por una propuesta más justa, ante una políti
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