Bogotá, Colombia. – La política de “Paz Total” del presidente Gustavo Petro enfrenta un nuevo desafío tras la decisión de suspender las negociaciones con el grupo disidente de las FARC, liderado por alias “Calarcá”. Esta medida se anunció en el último consejo de ministros, donde el mandatario expresó su preocupación por el incumplimiento de los acuerdos.
La suspensión de diálogos representa un punto crítico en el mandato de Petro, a menos de cuatro meses de su finalización. El presidente ordenó al consejero de paz, Otty Patiño, revisar la situación de los diálogos tras recibir denuncias sobre acciones violentas por parte de la organización. Petro destacó que la falta de cumplimiento por parte del grupo armado afecta gravemente la confianza institucional.
El presidente afirmó: “Si el señor Calarcá incumplió los pactos para no quemar la selva y se dedicó a matar soldados, pues no hay paz”. Aseguró que la continuidad de cualquier proceso de paz depende de establecer condiciones verificables y claras. Este enfoque más riguroso refleja el creciente escepticismo hacia los compromisos de los grupos armados en Colombia.
El grupo de “Calarcá” forma parte del Estado Mayor de Bloques, una de las estructuras criminales más grandes surgidas tras la desmovilización de las FARC en 2016. El grupo no participó en las negociaciones previas y ha mantenido una presencia activa, especialmente en la Amazonía y la frontera con Venezuela, donde continúa llevando a cabo actividades delictivas.
La reciente decisión de Petro se suma a una serie de interrupciones en las negociaciones por la paz y representa un nuevo reto para su administración. Las negociaciones con otros grupos, como el Clan del Golfo, también han enfrentado obstáculos, generando incertidumbre sobre el futuro de la política de “Paz Total”.

