La alta informalidad en transacciones vehiculares eleva las posibilidades de fraude y robo, especialmente en plataformas digitales y mercados no regulados. La compraventa de vehículos en México sigue siendo mayoritariamente informal, facilitando escenarios propicios para fraudes y robos vehiculares. La transacción sin un registro oficial puede poner en riesgo hasta el 70% de quienes compran o venden autos usados, especialmente en temporadas con mayor movimiento financiero. La complejidad para garantizar una compra segura se centra en tres aspectos fundamentales: la verificación del estatus legal del vehículo, la detección de fraudes mecánicos y las vulnerabilidades en los pagos electrónicos. Aunque muchos consideran suficiente revisar la factura, expertos señalan la importancia de consultar antecedentes en plataformas oficiales y registros internacionales, como pedimentos de importación, historial de accidentes y estatus de multas o adeudos. Por otro lado, los fraudes mecánicos, que involucran fallas ocultas, suelen pasar desapercibidos por falta de revisiones profesionales. La modalidad más frecuente de fraude financiero combina cheques sin fondos o transferencias ‘en proceso’, poniendo en riesgo tanto a compradores como vendedores. Un ejemplo típico es la recepción de un cheque que se refleja provisionalmente, pero que posteriormente rebota, dejando al vendedor sin su vehículo ni pago. Para contrarrestar estos riesgos, las empresas de tecnología en el sector automotor están implementando soluciones innovadoras. Herramientas basadas en blockchain permiten validar en minutos la legalidad y el estado mecánico del vehículo, además de garantizar la seguridad en las transacciones financieras mediante plataformas digitales que retienen fondos hasta confirmar su disponibilidad. Esta tendencia refleja la necesidad de reforzar los mecanismos de protección en un mercado vulnerable a la informalidad y el delito. La utilización de registros digitales, verificaciones en platafo
