A pesar de leyes recientes que buscan sancionar la actividad, los puestos informales en la zona continúan operando y cobrando por estacionarse, afectando el flujo vial y la seguridad.
A pesar de la aprobación en agosto de una ley en la Ciudad de México que establece arrestos de hasta 36 horas para quienes ocupen o cobren por estacionar en la vía pública, la presencia de franeleros en los alrededores del Hospital General y el Centro Médico Siglo XXI sigue siendo común. Estas figuras informales utilizan huacales y otros objetos para apartar espacios, operando a plena luz del día sin que las autoridades logren contener la práctica, que genera caos vial y riesgos para automovilistas y pacientes.
Pese a las campañas y operativos anunciados por las autoridades locales, muchos de estos trabajadores siguen cobrando tarifas que oscilan entre 20 y 50 pesos, afectando principalmente a quienes acuden por emergencias médicas. La experiencia de visitantes revela que la actividad persiste incluso con sanciones, ya que entre muchas otras complicaciones, el problema se agrava con doble fila y tráfico congestionado, obstaculizando el acceso a unidades médicas.
La regulación oficial reconoce a estos franeleros como trabajadores no asalariados, siendo en la práctica una actividad que muchos consideran una forma de protección para sus familias, aunque vulnera el orden público y la equidad en el uso del espacio urbano. La presencia de estos puestos informales refleja también una carencia de alternativas laborales y una percepción de impunidad respecto a la aplicación de las leyes vigentes en la ciudad.
Pero más allá del debate legislativo, las acciones en el terreno muestran una resistencia de los franeleros que, en muchos casos, se reorganizan rápidamente tras los operativos. La problemática se mantiene como un recordatorio de la necesidad de estrategias integrales que combinen campañas de sensibilización, oportunidades laborales y vigilancia efectiva para garantizar un espacio público seguro y ordenado.
