En 2025, México reportó la mayor mejora en su índice de paz en una década, destacando una disminución notable en los homicidios. Este avance, sin embargo, ocurre en un entorno de incertidumbre debido a conflictos internos en dos de las organizaciones criminales más poderosas del país: el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
El Cártel de Sinaloa, que ha sido un pilar en el crimen organizado desde los años noventa, enfrenta una guerra interna entre sus facciones, los Chapitos y la facción Mayiza. Esta disputa se intensificó después del arresto de Ismael "El Mayo" Zambada en 2024. Desde entonces, los homicidios en Sinaloa se han disparado, superando los promedios previos a este conflicto.
Las cifras sobre homicidios vinculados al crimen organizado han sido alarmantes; se multiplicaron por más de cuatro desde 2007 hasta 2025. A pesar de esto, se ha observado una ligera desescalada en la violencia, resultado de la disminución de enfrentamientos entre cárteles. Sin embargo, el surgimiento de alianzas estratégicas podría cambiar rápidamente este panorama.
A inicios de 2026, la muerte de Nemesio “El Mencho” Oseguera, líder del CJNG, trajo consigo un panorama de violencia desatada, con bloqueos y enfrentamientos en varias ciudades. Dicha situación resalta las dinámicas cambiantes que enfrenta el tráfico de drogas en el país y cómo estas pueden influir en la paz a largo plazo.
Con un alto nivel de fragmentación en las organizaciones criminales, la posibilidad de una reducción sostenida de la violencia es incierta. Es vital observar cómo estas facciones responden a los cambios en el liderazgo y las alianzas, ya que la historia demuestra que la fragmentación a menudo conlleva un recrudecimiento de la violencia.
Con información de eluniversal.com.mx

