Tras enfrentamientos en el centro de la Ciudad de México, autoridades analizan uso de fuerza policial y la participación de diversos grupos, mientras avanza la identificación de responsables.
En días recientes, disturbios en el Zócalo capitalino derivaron en una investigación por parte de la Fiscalía de la Ciudad de México, que analiza el comportamiento tanto de las fuerzas policiales como de civiles implicados en los hechos. La confrontación dejó un saldo de varias personas detenidas y múltiples policías heridos, algunos de ellos hospitalizados, mientras que otros recibieron atención en el lugar. Hasta el momento, se han abierto 18 investigaciones administrativas sobre presuntas violaciones al protocolo policial, especialmente por el uso excesivo de la fuerza, tras analizar videos y testimonios disponibles públicamente y en registros oficiales. Además, se identificaron incidentes que involucraron agresiones a miembros de la prensa, lo que motivó suspensiones temporales para algunos agentes. Paralelamente, la autoridad ha mencionado la existencia de grupos con vestimenta negra, denominados “bloque negro”, cuyo origen y financiación están siendo investigados, ante la sospecha de que podrían estar promoviendo la violencia. La mandataria capitalina ha insistido en la necesidad de esclarecer quiénes están detrás de estos enfrentamientos y si existen vínculos con intereses ajenos a la movilización juvenil. La importancia de estos eventos radica en el análisis del uso proporcional de la fuerza en situaciones de protesta y en la urgente necesidad de identificar a quienes fomentan la violencia en espacios públicos.
