La situación en Zaporizhzhia se agrava, impulsando el éxodo de familias que buscan proteger a sus hijos.
La desesperación impulsa a las familias a abandonar Zaporizhzhia debido al avance de las fuerzas rusas. Muchos adultos expresan que su principal motivación es proteger a sus hijos en medio del deterioro de la situación. Un residente compartió su resignación al percibir que el conflicto solo empeora.
Los riesgos aumentan con la sofisticación del armamento ruso. Los evacuados temen por la vida de quienes permanecen, en su mayoría ancianos, pues sienten que su existencia está en juego.
Las condiciones en la región son críticas, con frecuentes ataques a la infraestructura eléctrica y la constante amenaza de bombardeos. La vida cotidiana se ha vuelto insostenible y la incertidumbre predomina en cada hogar.

