La familia del fotoperiodista denuncia falta de avances en la investigación y señala que Veracruz es la línea menos explorada
Este 31 de julio se cumplieron 10 años del asesinato del fotoperiodista Rubén Espinoza Becerril, ocurrido en la Ciudad de México. La familia del reportero realizó una manifestación frente a la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México para exigir justicia y esclarecer los hechos que rodearon su fallecimiento. Patricia Espinoza, hermana de Rubén, afirmó que las autoridades han fracasado en su labor y que existen tres líneas de investigación abiertas, ninguna de las cuales ha sido completamente explorada.
“Vamos a seguir aquí año tras año, pero sobre todo, las autoridades no han hecho su trabajo desde el primer día”, declaró Patricia Espinoza en la protesta. La hermana del periodista criticó que, a pesar de las recomendaciones emitidas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, estas no hayan sido cumplidas, y que las líneas de investigación permanecen abiertas sin avances sustantivos.
“Simplemente, la investigación no ha sido digna; no conocemos el móvil del crimen. Tenemos tres líneas abiertas, pero ninguna ha sido agotada. La verdad es que no sabemos qué pasó el 31 de julio de 2015 en su departamento”, puntualizó. Entre ellas, la línea que apunta a Veracruz, considerada por la familia como la menos explorada y de menor interés para las autoridades, ha sido objeto de críticas.
Patricia Espinoza lamentó que la investigación en torno a esa línea no se haya fortalecido en los últimos años. “Es la menos fortalecida; todos los años se repite la misma actitud de no querer investigar Veracruz. Se han hecho algunas diligencias, pero solo para cumplir con un checklist, sin avances reales”, aseguró. La familia acusa que las acciones realizadas en esa línea han sido superficiales y que no hay voluntad genuina de esclarecer el caso.
La hermana del periodista recordó que Rubén Espinoza fue víctima de amenazas y hostigamiento en Xalapa, Veracruz, lo que obligó a que se exiliara al entonces Distrito Federal. Sin embargo, esa medida no fue suficiente para proteger su vida, y finalmente fue asesinado en la Ciudad de México. Espinoza trabajaba como fotorreportero para medios como Proceso, Cuartoscuro y AVC, y su labor periodística fue fundamental en la cobertura de temas sociales y políticos.
Patricia Espinoza criticó que desde el inicio de la investigación se minimizó el trabajo de su hermano. En el momento del hallazgo del cuerpo, las autoridades le dijeron a su hermana que no podía afirmar que Rubén fuera periodista, y que su labor profesional no era relevante para el caso. Además, señaló que el entonces fiscal Rodolfo Ríos afirmó públicamente que el asesinato no estaba relacionado con su labor periodística.
La hermana de Rubén Espinoza expresó su preocupación por el rumbo de la investigación, señalando que existen dos posibilidades: que las instituciones tengan miedo de investigar en Veracruz, un lugar peligroso para ejercer el periodismo, o que sean cómplices de los responsables. “Creemos que hay miedo o complicidad, y eso es muy grave”, afirmó.
El contexto de amenazas y hostigamiento en Veracruz llevó a Rubén Espinoza a exiliarse, pero ello no evitó que fuera víctima de un asesinato que aún permanece impune. La familia exige que se haga justicia en este caso y que las autoridades asuman su responsabilidad para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades.
A diez años del crimen, la familia de Rubén Espinoza mantiene su lucha por la verdad y la justicia. La impunidad en el caso refleja las dificultades que enfrentan los periodistas en México, especialmente en regiones donde su trabajo puede ponerlos en riesgo. La demanda de la familia sigue vigente, y su esperanza está puesta en que las investigaciones avancen y se esclarezca la causa de su fallecimiento.
< Fuente y foto: Félix Márquez >
