Aunque el número de mujeres que inician negocios aumenta, persiste la brecha de acceso al capital debido a sesgos estructurales y modelos financieros no inclusivos. A pesar del crecimiento en la participación femenina en el emprendimiento, la brecha de acceso a financiamiento institucional continúa siendo uno de los mayores desafíos que enfrentan las mujeres emprendedoras en la actualidad. Cerca del 70% de estos negocios permanecen fuera del alcance de créditos formales, una estadística que evidencia la persistencia de sesgos estructurales en el sistema financiero, a pesar de los avances en igualdad de género. El análisis de entidades internacionales revela que la financiación tradicional no ha logrado adaptarse a la realidad de muchas emprendedoras, muchas de las cuales operan en la informalidad o carecen de historial crediticio. Sin embargo, estudios muestran que estas mujeres suelen ser gestores del riesgo y pagadoras más responsables, lo que cuestiona los prejuicios existentes. La necesidad de que los bancos y fondos de inversión redistribuyan su enfoque y diseñen productos específicos para ellas es cada vez más urgente. En el contexto global, se observa que el uso de tecnologías digitales puede promover la inclusión financiera femenina. Plataformas de comercio electrónico, servicios en línea y criptoactivos representan herramientas clave que permiten a las mujeres acceder a recursos sin intermediarios tradicionales, superando barreras económicas y geográficas. La adopción de dichas tecnologías está transformando el panorama del financiamiento y creando nuevas oportunidades para que más mujeres lideren y expandan sus negocios. El panorama indica que, en los próximos años, una proporción significativa de la riqueza global será gestionada por mujeres, incentivando una mayor inversión en innovación y liderazgo femenino. La participación activa en estos espacios digitales no solo facilita el acceso al capital, sino que también impulsa una transformación profunda en
