Quilmes, Buenos Aires. – Jorge Antonio Bergés, ex-médico de la Policía Bonaerense, falleció a los 83 años en el sanatorio Urquiza. Su implicación en el robo de bebés durante la última dictadura cívico-militar de Argentina ha dejado una huella profunda en la historia del país.
Bergés trabajó en centros clandestinos de detención y fue responsable de realizar partos en condiciones atroces. A lo largo de su carrera, incluyó su labor en el Circuito Camps, donde el sistema de apropiación de niños se llevó a cabo en el marco de una violenta represión en 1976. Al momento de su deceso, estaba bajo prisión domiciliaria.
Durante la democracia, Bergés fue favorecido por leyes que limitaron su condena. En 1984, su situación legal cambió cuando fue a depender de la Dirección de Servicios Sociales. A lo largo de los años, se convirtió en un símbolo del sistema que permitió la desaparición y apropiación de menores a manos de represores.
Adriana Calvo, sobreviviente del sistema represivo, recordó su experiencia traumática en el momento del parto bajo circunstancias inhumanas, revelando la brutalidad ejercida por Bergés. Su historia es solo una de las muchas que ilustran el horror del terrorismo de estado en Argentina, donde se sistematizó la privación de identidad a los niños.
Ana Oberlin, auxiliar fiscal, destacó que Bergés no solo estuvo involucrado en el robo de bebés de víctimas del estado, sino también en el tráfico de niños en años posteriores. Esto revela la continuidad de la violencia hacia la infancia a lo largo de la historia argentina. A pesar de las condenas que recibió, incluyendo la prisión perpetua, su muerte ha dejado sin respuestas a muchas familias que aún buscan a sus hijos.
Teresa Laborde Calvo, una de las hijas apropiadas que recuperó su identidad, expresó su descontento con la muerte de Bergés, quien nunca reveló el paradero de los bebés que robó, deseando que sea recordado como parte de una historia trágica para Argentina.

