La víctima, de 16 años, perdió la vida en el Instituto Nacional de Rehabilitación, sumándose a las 32 personas que murieron en el accidente ocurrido en septiembre.
El 10 de septiembre, una pipa de gas volcó en el Puente de la Concordia en la alcaldía de Iztapalapa, lo que provocó una explosión que dañó decenas de vehículos y dejó varias personas heridas. La tragedia se cobró la vida de 32 víctimas, entre ellas una joven de 16 años identificada como Tiffany Odette Cano González, quien durante más de un mes permaneció internada en el Instituto Nacional de Rehabilitación debido a las lesiones sufridas en el accidente.
Además del incidente, la fiscalía de la Ciudad de México reveló que el conductor de la pipa no contaba con la experiencia adecuada para manejar cargas de mercancías peligrosas. Durante la investigación, se constató que el conductor superó en varias ocasiones las 100 km/h, realizaba maniobras peligrosas y no fue sometido a exámenes médicos ajustados a las normas de seguridad vial. La volcadura se atribuyó a su falta de pericia y exceso de velocidad, acciones que aumentaron el riesgo de un accidente catastrófico.
Por instrucción de las autoridades, la investigación sobre el desastre se mantiene en reserva hasta el año 2028, con el fin de proteger la integridad de las pruebas y garantizar que las diligencias se realicen con rigor y confidencialidad. La Policía y los peritos continúan analizando las condiciones de la carga, los antecedentes del conductor y las circunstancias que llevaron a la explosión.
Este incidente evidencia los riesgos asociados al manejo de vehículos de carga de hidrocarburos y la importancia de cumplir con los protocolos de seguridad vial. La pérdida de una joven que aún tenía mucho por vivir resalta también la necesidad de reforzar las medidas preventivas y de capacitación para quienes transportan sustancias peligrosas en zonas urbanas.
