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La fachada de la salud en México: farmacias Potemkin en época de crisis

La crisis de salud en México revela la farsa de las farmacias Potemkin y la fuga de recursos en un sistema que requiere reformas reales y efectivas.

Por Redacción2 min de lectura
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Problemas de desabasto y falsas apariencias en el sistema de salud público revelan la fragilidad del modelo actual, en un contexto de promesas incumplidas.

En medio de un escenario marcado por el desabasto de medicamentos y fallas en la atención, las visitas sorpresas a unidades de salud en México evidencian una realidad distante a las promesas oficiales. La inauguración de farmacias del bienestar y puestos improvisados en centros de salud no logran resolver la crisis estructural que atraviesa el sistema nacional de salud pública.

Durante los últimos años, las autoridades han persistido en generar la percepción de progreso mediante fachadas que ocultan profundas carencias. La creación de mega estructuras como la megafarmacia del bienestar, con una inversión superior a los 15 mil millones de pesos, no ha conseguido eliminar definitivamente los problemas de abasto. La política de visitas repentinas busca mostrar avances, pero en realidad reflejan una estrategia de simulación que poco ayuda a los millones de mexicanos afectados por la escasez de medicinas.

El contexto actual evidencia que la gestión de la pandemia de COVID-19 fue un punto crítico que agravó la crisis. La estrategia del gobierno para enfrentar la emergencia, que prometió un liderazgo sólido, terminó en una de las peores respuestas mundiales, dejando a cientos de miles de mexicanos sin atención adecuada y con una elevada cifra de fallecimientos evitables. La transformación del sistema de salud, que incluyó el reemplazo del Seguro Popular y cambios en las compras de insumos, ha contribuido a un desabastecimiento persistente que aún no logra resolverse.

Los fondos destinados a mejoras, como los 15 mil millones de pesos en la megafarmacia, podrían haberse utilizado para ampliar la infraestructura real del sistema. La existencia de farmacias completas en comunidades alejadas sin suficientes recursos revela qué tan lejos estamos de un sistema eficaz y equitativo. La obstinada resistencia a modificar estas estructuras de fachada refleja la necesidad urgente de implementar soluciones auténticas que garanticen un acceso digno a la salud para toda la población.

La reciente falla en la licitación de insumos, donde solo la mitad de los productos adquiridos estaban disponibles, subraya la fragilidad del sistema de suministro. La falta de insumos continúa siendo una problemática avasalladora, resultado de decisiones mal planeadas y recursos mal destinados, que comprometen la atención y el bienestar social.

Desde una perspectiva global, México enfrenta un desafío que trasciende la administración actual: construir un sistema de salud pública entrañablemente fuerte, transparente y capaz de responder a las necesidades de su población, en lugar de continuar con fachadas que solo ocultan la cruda realidad.

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