La mayoría de los casos de extorsión en la región permanecen ocultos por miedo, lo que dificulta la lucha contra estas actividades ilícitas En Michoacán, una amplia proporción de extorsiones quedan sin denunciar, debido al temor de las víctimas a represalias, lo que aumenta la dificultad para combatir este delito. Datos recientes indican que cerca del 96 por ciento de los casos no se reportan ante las autoridades, evidenciando una cifra negra que ha permanecido elevada durante años y que en algunos periodos ha alcanzado casi el 100 por ciento. La percepción de inseguridad, sumada a un contexto de violencia y presencia de organizaciones criminales, fomenta el silencio entre los afectados. El auge del narcotráfico y la diversificación de actividades ilícitas en la región han contribuido a un incremento en las maneras en que las organizaciones criminales extorsionan a pequeños empresarios, agricultores y comerciantes locales. Estos grupos han ampliado sus operaciones ante la caída en los precios de ciertos productos ilícitos tradicionales, como el opio, en favor de nuevas fuentes de ingreso que incluyen cuotas a distintos sectores productivos. La persistente impunidad y el temor a represalias obstaculizan los esfuerzos para esclarecer y erradicar estas prácticas, complicando la labor de las autoridades en la protección de la ciudadanía. La problemática evidencia la urgencia de fortalecer programas de protección a denunciante y campañas de sensibilización, además de mejorar la presencia institucional en zonas de alta incidencia del delito para reducir la cultura del silencio y promover una mayor detección y persecución efectiva.
