Comerciantes enfrentan amenazas y cobros ilegales por parte de criminales y autoridades municipales, poniendo en riesgo su supervivencia durante la temporada navideña.
En México, las pequeñas tiendas enfrentan un incremento en la extorsión que afecta su rentabilidad y continuidad. Los comerciantes denuncian que tanto organizaciones criminales como inspectores municipales los amenazan con cobrar cuotas elevadas, desde protección hasta visitas con exigencias económicas. En promedio, estos negocios pagan alrededor de dos mil pesos mensuales en extorsiones, lo que representa un 25% de sus ganancias, considerando que el ingreso promedio de una tienda pequeña es de aproximadamente ocho mil pesos. Además, los robos menores, como el robo hormiga, suman un 10% adicional a sus pérdidas totales, incluyendo asaltos y ataques con armas blancas o de fuego. Este fenómeno, en aumento según recientes estudios, ha generado un clima de inseguridad que limita la solvencia de los negocios y empobrece el sector. La crisis afecta también el consumo local y la economía familiar, reflejando la necesidad de medidas efectivas para reforzar la protección de los pequeños comerciantes y reducir la incidencia delictiva durante todo el año.
