Chicago, Illinois. – La nueva exposición “Rieles y Raíces: Traqueros en Chicago y el Medio Oeste” en el Museo Nacional de Arte Mexicano pone de relieve la influencia histórica de los mexicanos en la construcción de la ciudad. A pesar de ser aproximadamente un quinto de la población, sus orígenes a menudo son ignorados o son vistos erróneamente como de reciente llegada.
La exposición, que estará abierta hasta el 26 de abril, presenta archivos y documentos recopilados por los curadores Ismael Cuevas y el Dr. Alejandro Benavides. Muestra cómo los mexicanos comenzaron a llegar a Chicago a inicios de 1900, contribuyendo a la creación de una potencia industrial y ferroviaria, en una era donde su trabajo era vital.
Cuevas señala que, mientras que se reconoce a otros grupos como los trabajadores chinos e irlandeses en la construcción de ferrocarriles, la historia de los mexicanos permanece en las sombras. Desde la década de 1910 hasta la de 1930, empresas estadounidenses comenzaron a reclutar a mexicanos, ofreciendo trabajos bien remunerados y promesas de vivienda.
Sin embargo, las condiciones de vida eran precarias. Muchos trabajadores vivían en vagones de tren abandonados, lo que les exponía a temperaturas extremas y riesgos de salud. La investigación de Anita Edgar Jones en 1928 reveló múltiples comunidades de estos “boxcars” en el área de Chicago, un hecho documentado con datos de censos y testimonios de la comunidad.
La historia se conecta a problemas actuales, según Cuevas, quien destaca que las actitudes hacia los trabajadores mexicanos han cambiado poco a lo largo de los años. El relato de familias como los Carabas, que recientemente llegaron, refleja las nociones persistentes sobre la migración y el trabajo en las industrias estadounidenses.

