La detonación de un vehículo cargado con explosivos frente a una base policial dejó cinco muertos y más de 20 heridos, en medio de operativos de seguridad nacional. La mañana del sábado 6 de diciembre, una explosión ocurrida en la avenida Rayón de Coahuayana, Michoacán, generó un amplio operativo de emergencia y dejó un saldo definitivo de cinco víctimas mortales. Inicialmente se reportaron 10 heridos y una muerte, pero posteriormente la cifra de fallecidos aumentó, incluyendo al conductor del vehículo responsable de la detonación. El incidente provocó daños severos en viviendas y comercios adyacentes, con un conjunto de entre 20 y 25 personas lesionadas que requirieron atención en centros hospitalarios. En respuesta, hospitales de Manzanillo y Lázaro Cárdenas del estado de Colima activaron alertas.Rondas especiales y controles de acceso reforzaron la seguridad en la zona, con presencia de fuerzas federales y estatales. El Gobierno federal investiga el hecho como un posible acto de terrorismo, en línea con la estrategia “Plan Michoacán por la Paz y la Justicia”. La participación de la Secretaría de Marina, Guardia Nacional, Secretaría de la Defensa Nacional y el gobierno de Michoacán busca evitar nuevos sucesos y garantizar la seguridad en la región. La fiscal general de la Ciudad de México, Ernestina Godoy, expresó su condena y solidaridad, destacando la coordinación de las autoridades para atender a las víctimas y reforzar las medidas de seguridad. Este suceso subraya la persistente problemática de la violencia en Michoacán, estado que enfrenta retos en la lucha contra organizaciones criminales. La incidencia de grupos armados y ataques contra instalaciones públicas refleja la complejidad de mantener la estabilidad en regiones vulnerables, en un contexto donde la estrategia de seguridad federal pretende reducir la violencia y fortalecer el estado de derecho.
