Ciudad de México, Ciudad de México. – Una acusación formal del Departamento de Justicia de Estados Unidos señala que la organización criminal venezolana Tren de Aragua ha utilizado a México como un punto clave para el tránsito, recepción y redistribución de cocaína hacia Norteamérica, operando con el presunto respaldo político y militar del régimen de Nicolás Maduro y en alianza con el Cártel de los Soles.
El Tren de Aragua, que se originó como una banda carcelaria en Venezuela, ha evolucionado hasta convertirse en una red criminal transnacional violenta. El documento judicial estadounidense sostiene que esta organización ha sido integrada en una estructura criminal internacional que opera como plataforma de exportación de drogas.
Según la acusación, desde finales de los años noventa, funcionarios venezolanos de alto nivel habrían colaborado con grupos criminales como las FARC, el ELN, el Cártel de Sinaloa, Los Zetas y el Tren de Aragua. Estas alianzas habrían facilitado el flujo de estupefacientes desde Sudamérica hacia Estados Unidos a través de rutas marítimas, aéreas y terrestres, con apoyo institucional en Venezuela.
La organización, bajo el liderazgo de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, ha diversificado sus actividades ilícitas, incluyendo narcotráfico, tráfico de armas, secuestros, extorsión, trata de personas, explotación sexual y homicidios. El Tren de Aragua habría controlado tramos estratégicos de la costa del estado Aragua, utilizando puntos conocidos como “cunas” para resguardar cargamentos de cocaína y ofrecer servicios logísticos para envíos hacia el Caribe, Centroamérica y México.
Los cargamentos habrían partido de Venezuela mediante embarcaciones rápidas y aeronaves, aprovechando la corrupción y el uso de pistas clandestinas. Tras pasar por países como Honduras y Guatemala, la droga llegaría a México para su posterior redistribución hacia Estados Unidos, consolidando al país como un nodo estratégico en el tráfico internacional.
El expediente menciona un episodio relevante en 2006, cuando más de 5.5 toneladas de cocaína fueron enviadas desde Venezuela a México en un avión DC-9. La operación habría involucrado a mandos militares venezolanos y presuntos sobornos millonarios.
Desde 2024, México ha intensificado sus esfuerzos de inteligencia y cooperación internacional para frenar la expansión del Tren de Aragua, cuya presencia se ha incrementado en América Latina. En estados del norte del país, la organización ha sido vinculada con delitos como extorsión, préstamos gota a gota, secuestro exprés, explotación sexual, tráfico de drogas y trata de personas en la frontera con Estados Unidos.
Las alertas en México se agudizaron tras el asesinato de dos jóvenes venezolanas en San Miguel Topilejo, quienes presuntamente eran obligadas a ejercer la prostitución y cuyas investigaciones apuntaron a una célula del Tren de Aragua. En diciembre de 2024, se reportó la detención de cinco personas relacionadas con la organización.
El Departamento de Justicia de EU concluye que el Tren de Aragua no ha operado de forma aislada, sino como parte de una estructura criminal protegida por el poder político venezolano, consolidándose como uno de los grupos criminales más peligrosos del continente.
