Ciudad de México. – El consumo habitual de agua embotellada podría llevar a la ingesta de más de 90,000 partículas microplásticas al año, una cifra significativamente mayor que la de quienes optan por agua del grifo. Esta conclusión surge de una revisión exhaustiva de investigaciones que insta a la implementación de medidas regulatorias urgentes para mitigar los riesgos asociados.
Según el estudio, una persona puede ingerir entre 39,000 y 52,000 microplásticos anualmente, con tamaños que oscilan entre una milésima de milímetro y cinco milímetros. Las botellas de plástico son identificadas como una fuente principal de estas partículas, liberándolas durante su producción, almacenamiento, transporte y descomposición por factores como la luz solar y las variaciones de temperatura.
Investigadores de la Universidad Concordia en Canadá advierten que las consecuencias para la salud de la ingesta de microplásticos pueden ser graves. Si bien el consumo ocasional en emergencias es aceptable, su uso diario no es recomendable. Se ha documentado que los microplásticos pueden infiltrarse en el torrente sanguíneo y llegar a órganos vitales, provocando inflamación crónica, problemas respiratorios, estrés celular, alteraciones hormonales, problemas reproductivos, daño neurológico y un mayor riesgo de padecer diversos tipos de cáncer.
La revisión analizó más de 141 artículos científicos para evaluar el impacto global de las micropartículas plásticas ingeridas provenientes de botellas de agua de un solo uso. Los resultados sugieren que quienes dependen exclusivamente de agua embotellada para su hidratación diaria podrían consumir hasta 90,000 microplásticos adicionales anualmente, en contraste con los aproximadamente 4,000 microplásticos que ingieren quienes beben únicamente agua del grifo.
El estudio también señala limitaciones en las herramientas de investigación actuales, que si bien detectan partículas pequeñas, no siempre determinan su composición. Los métodos para analizar la composición de plásticos a menudo pasan por alto las partículas más diminutas. Por ello, los investigadores enfatizan la necesidad de desarrollar métodos de prueba estandarizados a nivel global para una medición precisa.
Los hallazgos resaltan los problemas de salud crónicos asociados con la exposición a nano y microplásticos, incluyendo enfermedades respiratorias, problemas reproductivos, neurotoxicidad y carcinogenicidad. Los investigadores subrayan la urgencia de establecer regulaciones integrales dirigidas a estas partículas en el agua embotellada y la necesidad de transitar hacia soluciones de acceso al agua más sostenibles y a largo plazo, reduciendo así la dependencia de los plásticos de un solo uso.
A pesar de los avances, se requiere investigación exhaustiva para comprender plenamente los impactos en la salud y el medio ambiente de los nano y microplásticos presentes en el agua embotellada.
