El oficialismo busca un “candidato de baja intensidad” Amid inseguridad, mientras las internas y alianzas evitan definir a un líder claro para las elecciones nacionales.
El peronismo enfrenta un escenario complejo de internas y decisiones que reflejan una estrategia de incertidumbre para las elecciones de octubre. La fragmentación interna y las tensiones entre figuras clave como Sergio Massa, Máximo Kirchner y Axel Kicillof dificultan la definición de un candidato con expectativas de triunfo claro. Diversos dirigentes reconocen que la disciplina y la unidad todavía están en juego, y que es posible la búsqueda de un “candidato de baja intensidad”, una figura que cargue con poco costo político en caso de derrota. Esta estrategia busca evitar despertar el voto estratégico anti peronista, especialmente en un contexto en el que los sondeos muestran que la segunda opción de votantes indecisos se inclina por Javier Milei. La decisión de no adelantar candidaturas y mantener un perfil discreto responde también a la preocupación por la economía, en la que algunos actores consideran que las recetas del adepto al libertarismo aún no han fracasado y podrían despertar rechazo. La situación se complica aún más con la implementación de boleta única, que elimina los tradicionales arrastres y requiere de una estrategia inteligente para no activar a los votantes antiperonistas. En este marco, las reuniones internas, que incluyen a figuras como Cristina Fernández de Kirchner, analizan cómo gestionar la coyuntura sin despertar una movilización en contra. La percepción general es que la única competencia activa, por ahora, es la de la provincia de Buenos Aires, donde Axel Kicillof juega a medio plazo con un desdoblamiento que le permita potenciar su perfil presidencial en futuras oportunidades.
