La suspensión de vuelos internacionales, principalmente hacia EE. UU., pone en riesgo la recuperación y estrategia del aeropuerto mexicano.
Desde su apertura en 2022, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) fue proyectado como un centro clave para la conectividad y logística internacional, con intención de atraer cargas desde diferentes continentes aprovechando su ubicación estratégica en México. Sin embargo, recientes restricciones impuestas por las autoridades estadounidenses han limitado la operación de rutas internacionales, en particular hacia Estados Unidos, lo que ha mermado el volumen de carga gestionada en el aeropuerto. En septiembre, el AIFA movilizó aproximadamente 31,000 toneladas, reflejando una caída anual cercana al 14%, en contraste con un crecimiento en otros aeropuertos del país. Expertos señalan que este aislamiento operativo recurrente puede incrementar la dependencia de subsidios públicos y dificultar la viabilidad económica del proyecto. La estructura del aeropuerto presenta limitaciones en seguridad operativa y conectividad terrestre, aspectos que frenan su potencial como un hub eficiente. Además, sin una estrategia integral, el tráfico de carga y pasajeros probablemente se concentrará en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, exacerbando su saturación. El futuro del AIFA dependerá de una revaloración de su plan de negocios y de alianzas internacionales en transporte de carga, que permitan diversificar su oferta y fortalecer su posición como centro logístico. La falta de una política aeronáutica a largo plazo en México y la necesidad de negociaciones bilaterales abiertas son claves para alcanzar la visión original del aeropuerto. Hasta entonces, el crecimiento del AIFA seguirán siendo incierto, en un escenario donde la competitividad internacional y la recuperación económica del sector aéreo permanecen en evaluación.
