El escándalo relacionado con Manuel Adorni ha intensificado las fricciones dentro del gobierno de Javier Milei, afectando notablemente la dinámica de poder entre los hermanos Milei. Si bien la toma de decisiones siempre fue centralizada, ha surgido resistencia interna, especialmente con la voz crítica de Patricia Bullrich, que ha resaltado una atmósfera de creciente desconfianza.
Karina Milei ha implementado diversas medidas para proteger a su hermano, en parte debido a la mala imagen que se ha generado en torno a su gestión. Las reacciones del mandatario durante una reciente reunión de gabinete han dejado en evidencia su temperamento, sugiriendo que el poder se ejerce mejor a través del miedo. Esta actitud se refleja en la percepción de que quienes no se alinean con el enfoque del gobierno quedan descalificados.
El impacto del escándalo no se limita a la política interna, ya que el juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita están llevando a cabo investigaciones sobre posibles actos de corrupción vinculados a Adorni. Aunque la situación financiera del portavoz se analice, la justicia busca comprender cómo ha acumulado su riqueza, ya que sus ingresos parecen desentonar con los gastos que ha realizado en su cargo. La revelación de un considerable aumento en su patrimonio desde su llegada al gabinete intensifica el escrutinio.
A pesar del revuelo, la oposición se muestra cautelosa y ha evitado convocar una interpelación formal en el Congreso. Esta estrategia puede deberse a la falta de credibilidad pública del kirchnerismo respecto a la corrupción y al deseo de desgastar al gobierno de Milei ante la turbulenta situación económica. Mientras tanto, el gobierno ha aplazado la presentación de reformas clave, indicando una parálisis administrativa que se traduce en un estancamiento de la gestión pública.
El desafío para Bullrich radica en equilibrar su posición dentro del oficialismo mientras maneja la creciente desaprobación social. Con una imagen pública relativamente favorable, se convierte en un elemento esencial para el PRO, que enfrenta una crisis vinculada a la gobernanza actual. La presión por mantener la base de apoyo será crítica en los próximos meses.
Con información de clarin.com

