La nueva titular de la Fiscalía busca fortalecer la investigación y la protección de víctimas sin perder autonomía, priorizando casos y reforzando la estrategia institucional.
Recientemente, Ernestina Godoy Ramos fue confirmada por el Senado como la nueva fiscal general de México, tras la renuncia de Alejandro Gertz Manero. La designación contó con una amplia mayoría y refleja un proceso de transición enfocado en reforzar la justicia en el país.
En su primera intervención ante el pleno del Senado, Godoy reafirmó su compromiso de actuar con integridad, asegurando que su gestión no perseguirá a opositores ni fabricará culpables. Enfatizó que ningún servidor público que cometa delitos quedará impune, pero también hizo hincapié en la importancia de no acusar injustamente a nadie.
Por primera vez en la historia de la institución, la fiscalía buscará una coordinación efectiva con el Gobierno Federal, sin que ello implique subordinación. La estrategia priorizará casos específicos y se apoyará en ciencias, derechos humanos y planes integrales que permitan mayor eficacia en las investigaciones. Esto busca optimizar recursos y enfocar esfuerzos en temas que afectan la paz social, garantizando un paso firme hacia mayor transparencia y justicia en México.
Este cambio en la conducción de la fiscalía responde a una necesidad de modernizar la procuración de justicia frente a los desafíos actuales, fortaleciendo la institucionalidad y la confianza pública en las instituciones responsables de investigar y perseguir delitos.
